Dos gatitos, Tito y Lito
Cuento
Dos gatitos, Tito y Lito,
decidieron un día salir despacito.
Con sus colas en alto y ojos brillantes,
se fueron de paseo, muy elegantes.
En la plaza encontraron un puesto,
lleno de caramelos, ¡qué gran gesto!
Tito dijo: “¡Vamos a probar!”
Y Lito respondió: “¡No hay que parar!”
Comieron de todos los colores,
sabores dulces, ácidos y olores.
Risas y juegos, todo era diversión,
hasta que sintieron una extraña sensación.
Tito se quejó: “Me duele la barriga”,
y Lito añadió: “¡Qué mala fatiga!”
Los dos gatitos, con caras de pena,
se dieron cuenta de su gran condena.
Regresaron a casa, muy despacito,
con el estómago lleno, pero muy malitos.
Mamá gata los cuidó con amor,
y les dijo: “¡Esto es un gran error!”
“Los caramelos son buenos, pero con medida,
si comes en exceso, te arruinas la vida.”
Tito y Lito aprendieron la lección,
y ahora disfrutan con moderación.
Rima
En un rincón del jardín,
vivían dos gatitos sin fin.
Uno era blanco, llamado Nieve,
el otro negro, su nombre era Breve.
Un día decidieron explorar,
y juntos al bosque se fueron a pasear.
Saltaron y corrieron sin parar,
hasta que encontraron un lugar singular.
Un árbol gigante, lleno de dulces,
caramelos colgaban como luces.
Nieve y Breve, con ojos de asombro,
se lanzaron a comer, ¡qué gran combo!
Comieron y comieron sin cesar,
hasta que empezaron a marear.
Nieve dijo: “Me siento raro”,
y Breve añadió: “Yo también, claro.”
Con el estómago lleno y dolorido,
regresaron a casa, muy arrepentidos.
Mamá gata los recibió con cariño,
y les dijo: “¡Esto es un desatino!”
“Los dulces son buenos, pero con cuidado,
si comes demasiado, te sentirás mal, mi amado.”
Nieve y Breve aprendieron la lección,
y ahora disfrutan con moderación.
Poema
Dos gatitos, Tito y Lito,
salieron al jardín, muy despacito.
Con sus bigotes en alto y ojos brillantes,
exploraron el mundo, siempre adelante.
Saltaron sobre flores, persiguieron mariposas,
vivieron aventuras, ¡qué cosas tan hermosas!
En un rincón del jardín encontraron,
un tesoro de caramelos que devoraron.
Pero pronto sintieron un gran dolor,
sus barriguitas llenas, ¡qué horror!
Mamá gata los cuidó con ternura,
y les enseñó la lección con dulzura.
“Los dulces son buenos, pero con mesura,
si comes en exceso, te espera una tortura.”
Tito y Lito aprendieron a disfrutar,
con moderación, sin dejar de soñar.
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